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Dueño de Datsun 280Z del 76: “Nunca lo voy a vender”

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La pasión por los autos se expresa en cada propietario, en cada modelo, la historia de hoy llega gracias a Santiago Espinoza Vargas, el orgulloso propietario de un Datsun 280Z del 76, del cual asegura que nunca vendería. 

Este modelo de los pocos que hay en el país, cuando salió al mercado ofrecía un motor seis cilindros de 2.8 litros, capaz de entregar 170 hp y 221 Nm de torque. Su estética y capacidades para la época lo hacen hoy un modelo muy buscado por los coleccionistas. 

Aterrizando en el protagonista de hoy, nos encontramos con un proyecto bastante avanzado pero, que no está 100% terminado ya que su propietario asegura que aún falta para tenerlo en su punto ideal. 

“Cuando tuve la oportunidad de comprarlo ya había tenido una restauración pero, no de mi gusto, pensé en conservarlo para hacer un proyecto personalizado a mi gusto”, expresó. 

Este entusiasta de los autos dice que desde que vio uno de estos autos por primera vez le llamó poderosamente la atención gracias a elementos como líneas aerodinámicas, deportivas y el largo de su trompa.

“El proceso de tenerlo es una experiencia placentera e inolvidable y  mantenerlo no es cosa difícil ya que es un auto muy agradecido y de poco mantenimiento”

Gago, como es conocido, dice que en este momento, el clásico se encuentra en una restauración personalizada, que va por etapas, para de esta forma agarrarle el gusto a la inversión. 

Desde el 2016 lo tiene y desde ese entonces ha sido el vehículo de paseos y recreación con la familia y amigos. 

“Lo uso de vez en cuando para hacer alguna vuelta rápida, a veces para ir a trabajar a mi oficina y de vez en cuando un paseo a más larga distancia un Domingo o fin de semana”, expresó 

Al consultarle cuál es la experiencia más enriquecedora que ha tenido con el Z aparte de conducirlo, nos exclamó lo siguiente. 

“El mejor momento fue un día que me invitaron a una exhibición de autos clásicos en el parqueo del Casino del Hotel Sheraton en Escazú, sin duda compartir con algunos de mis amigos fue una historia inolvidable, la pasamos genial”

Santiago Espinoza expresa que en algún momento estuvo a punto de venderlo pero las ofertas en ese entonces no eran suficientes para deshacerse del Z, una acción de la cual de haberse dado, lo estaría lamentando actualmente.

“Estoy convencido de que no lo voy a vender nunca, ahora quiero terminarlo y algún día cuando no esté más en esta vida, se lo heredaré a mis hijas”.