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La F1 necesita de los errores humanos para dar vida a las carreras

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En la búsqueda de la perfección a través de la ingeniería, son los errores humanos como el de Red Bull en Mónaco los que generan drama en la Fórmula 1, escribe Kate Walker.

Uno de los cargos presentados contra la Fórmula 1 recientemente ha sido que la categoría ha alcanzado un punto donde la búsqueda por la perfección mecánica ha creado una sensación de previsibilidad y está lejos del drama de los buenos viejos tiempos.

En el pasado han quedado los días, dicen algunos, donde un fallo de motor en la última vuelta dejaba al líder de la carrera con las manos vacías o un cambio de marcha en el momento equivocado le entregaba la ventaja a un rival.

De hecho, uno de los factores en las carreras que los aficionados de la F1 han disfrutado en 2016 ha sido el regreso del simple error humano. Los resultados de los grandes premios de Mónaco y España fueron influenciados por equipos equivocándose, como sufrió Daniel Ricciardo con Red Bull.

En el Circuit de Catalunya el mes pasado, Ricciardo tenía una gran oportunidad para ganar la carrera, pero el australiano perdió su posibilidad cuando desde el muro de Red Bull se decidió que llevase a cabo una estrategia de tres paradas en boxes, que no fue tan veloz como se pensaba.

El valor de contar con neumáticos nuevos para la parte final de la carrera se vio tapado por la pérdida de posición en pista, y fue su compañero de equipo, Max Verstappen, quien le dio la victoria a Red Bull con una estrategia de dos paradas.

Dos semanas más tarde, en el Gran Premio de Mónaco, Ricciardo volvió a perder la posibilidad de una victoria gracias a otro error en los boxes. Habiendo llamado a su piloto para colocar neumáticos blandos para su stint final, en Red Bull decidieron cambiar a súper blandos en el último momento, cuando vieron que Lewis Hamilton había elegido el compuesto ultrablando.

Pero los neumáticos elegidos no estaban en un lugar correcto en ese momento crítico y los segundos que se perdieron con Ricciardo parado en el pitlane le costó al australiano la oportunidad de ganar por segunda carrera consecutiva.

Las sorpresas han ayudado a sacudir el orden

Los errores en las estrategias son parte de la F1, siempre lo han sido, pero la introducción de más compuestos de neumáticos en 2016 –y las selecciones individuales de las gomas que quiere cada piloto- han aumentado las posibilidades de estrategias y así se ha incrementado la posibilidad de simplemente tomar la decisión equivocada respecto al rival.

Otros factores han sido los cambios en el procedimiento de salida y las limitaciones en las comunicaciones por radio, los cuales han facilitado el error humano para hacer las cosas más interesantes.

Hasta ahora, la temporada 2016 de la F1 ha tenido muchos errores humanos y mecánicos. El esperado camino victorioso de Hamilton hacia el título ya comenzó con el pie izquierdo en la prueba de apertura en Melbourne, cuando una mala salida desde la pole permitió a su compañero, Nico Rosberg, llevarse el triunfo en Australia.

Luego, un incidente con el Williams de Valtteri Bottas le costó al británico otra posible victoria en Bahrein, mientras que problemas con la unidad de potencia en las clasificaciones de China y Rusia contribuyeron a una lucha por el campeonato mucho más apretada de la que cualquiera podría haber imaginado.

Hablando en 2009, el entonces director deportivo de Ferrari, Stefano Domenicali, reflexionó sobre el error humano en la F1: “La fiabilidad de procedimiento es parte de la fiabilidad general. Los errores humanos siguen siendo una característica de un equipo y los pilotos, lo cual le da cierta humanidad a las carreras.

“Hemos intentado mejorar los procedimientos y hemos introducido gente de diferentes áreas para mejorarlos y aumentar la concentración, pero el error humano siempre jugará su papel”.

Vía MotorSport

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