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Dueño de un Datsun 1200: «Cumplí el sueño de mi padre»

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Tener un carrito que siempre había deseado desde sus primeros años de vida llevó a Jose Andres Chaves  hacerse de un Datsun 1200, no solo para cumplir su sueño, también él de su padre que toda la vida había anhelado uno. 

Tras varios años en la búsqueda de un ejemplar el momento llegaría para este vecino de Poás de Alajuela y su señor padre que al conseguirlo, de inmediato dedicaron, tiempo, dinero y mucho sudor para crear una unidad de exhibición. 

Abarcando un poquito de historia sobre este pequeño pick-up, fue lanzado en 1970, destacó por su Suspensión delantera McPherson Strut con frenos de disco opcionales y un 1.2L de la serie A12 de Motores. Un Coupe fue añadido a la serie, mientras que el Station Wagon de 3 y 5 puertas así como la variante de carga. 

Aterrizando en nuestro protagonista de hoy, un 1200 año 1980 con motor A12 es el resultado de la unión familiar donde sus creadores removieron todas sus partes hasta quedar solo el cascarón, restaurando todo el carro, motor, lata, tapicería, frenos, suspensión, tanque de gasolina, mufla entre otros elementos. 

“Tenerlo ha sido de las mejores decisiones que he tomado, pero conlleva muchísimo esfuerzo pero cuando se persigue un sueño, no hay que esforzarse hasta lograrlo”, expresó Chaves. 

Tras 5 años de estar en la familia, cada día lo aprecia más, comenta este amante de los carros clásicos, que es de uso diario pero, los domingos es donde más le saca el jugo, esto para no rodarlo tanto y mantenerlo en su mejor estado. 

Al ser un auto con el que se identifica mucho, este vecino de la provincia de los mangos, nos dijo que tiene muy buenos recuerdos montado en su auto donde destacó el hecho que ya le han salido varios enamorados. 

“Una vez iba para Cartago al Volcán Irazú, y en la autopista por el peaje de Alajuela, un señor iba en un carro y me gritaba que parara que quería verlo, que si lo vendía, y uno asustado no sabía si parar o no. Tras estacionarme me ofreció comprarlo o cambiarlo por vacas pero, al final, yo le dije que no”

Al consultarle sobre el valor que tiene este pequeño modelo japonés en su vida, expresó que es algo que no tiene palabras, más que todo por el vínculo que hay entre el carro y su padre. 

“Hay mucho esfuerzo de los dos ahí, horas y horas trabajando para poder tener el dinero y más para poder terminar la restauración, momentos únicos de los dos, él llegaba cansado de trabajar y me ayudaba a terminar el carro, risas, lágrimas, una conexión de padre e hijo unica, poder restaurar un carro con el papá es el sueño de cualquier amante de los carros”

Desafortunadamente el padre de Jose Andres Chaves falleció hace casi un año, lo cual ha sido muy duro para este amante del 1200

“Cumplimos la meta de tenerlo listo y poder disfrutarlo entre los dos, ver el carro ahora es ver el esfuerzo y tiempo que dedicamos, es como si tuviera una parte de mi papá conmigo, subirse al carro, andarlo, es volver a recordar los paseos y las veces que anduvimos juntos, hacerlo con él fue la mejor decisión que he tomado y sé que para él también fue así. Además de un recuerdo que voy a tener toda mi vida”, comentó con lágrimas en sus ojos.