El Cressida 77 tico que esconde un V8 Lexus en su interior

El 2020 pandémico no fue impedimento para que Pablo Brenes, un tico amante de los autos dejara su proyecto Botado. Se trata de un Toyota Cressida RX30 del año 77 modelo que tras varias lágrimas, altos y bajos, pudo concretar su idea dotándolo en su interior de un poderoso motor V8 Lexus. 

Este toyotero comentó a Puro Motor que tiene poco más de un año con la restauración y que al principio cuando lo compró acepta que no conocía mucho del carro, pese a que se consideraba todo un fan de la marca. 

Ilustrativa

Abordando un poquito de historia de este modelo, la primera generación del Toyota Cressida se conoció en el país en carrocería sedán de cuatro puertas y station wagon, ambas propulsadas por un motor de 2 litros y caja manuales de cuatro marchas. 

Se reconocía por su frontal que buscaba emular un estilo británico. En algunos mercados se llegó incluso a ofrecer con un motor de seis cilindros como alternativa al Nissan Laurel/Máxima. 

Aterrizando en el protagonista de hoy, este modelo llama la atención tanto por su carrocería muy original y color amarillo así como por su desempeño. 

“En total tengo dos años de tenerlo y solo hace un año empecé a materializar lo que quería lograr. Se restauró desde cero, por ende lo tuve de desarmarlo por completo, carrocería, chasis y tren motriz, el cual se le puso uno más potente con la idea de que mejorar el rendimiento”, expresó Brenes

Dice que el primer tornillo se quitó fue al inicio de la pandemia es decir, en marzo del año anterior, lo que le complicó un poco el avance del proceso de reconstrucción del modelo, ya que, el tema económico y la incertidumbre a nivel mundial, lo hizo sentarse a valorar si continuar o no con el proyecto. 

“Fue un trabajo hecho en su casa con varios amigos que me venían a ayudar por ratos, por lo que las tardes eran de frescos, trabajos, anécdotas y sobre todo, mucho amor para ver el auto rodar”

El modelo sobresale tanto por su estética general como en su compartimiento del propulsor donde su V8 Lexus 32 V de 4.0 litros que genera mas de 200 caballos de fuerza destaca por su limpieza en cuanto a elementos mecánicos se trata.

Este entusiasta al terminar con su carrito de una vez lo llevó al asfalto donde desde el principio dice que robó miradas de propios y extraños e incluso la gente le hacía señales de parada para ver más a detalle el proyecto concluido. 

“Que las personas admiren un objeto que uno realizó a gusto propio hace que todas las lloradas, tiempo y dinero que se le invirtió hace que mi corazón se sienta feliz, es ahí donde pienso que todo ha valido la pena y ahora lo disfruto al máximo ya que es mi carro de uso cotidiano”, expresó  Brenes.

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